El dolor crónico es aquel dolor que dura mucho tiempo, que no termina de irse o que vuelve una y otra vez. Puede afectar a la espalda, la zona lumbar, las piernas, las manos o distintas partes del cuerpo. Y no solo molesta: también puede influir en el descanso, el trabajo, el estado de ánimo y la calidad de vida.
Muchas personas buscan en internet cosas como dolor crónico de espalda, dolor crónico lumbar, dolor crónico neuropático, dolor después de una operación o dolor muscular que no se quita. En muchos casos, detrás de estas búsquedas hay una misma sensación: “llevo tiempo así y no mejoro”.
Cuando el dolor persiste y no responde bien a los tratamientos habituales, existen opciones que pueden valorarse de forma personalizada. Una de ellas es la estimulación magnética periférica, una técnica no invasiva que puede ayudar en algunos tipos de dolor crónico relacionados con nervios, músculos y huesos.
¿Qué es el dolor crónico?
Se habla de dolor crónico cuando el dolor dura más de lo normal o se mantiene durante meses. No siempre significa que haya una lesión grave, pero sí que el cuerpo sigue enviando señales de dolor de forma constante o repetida.
Este dolor puede aparecer por diferentes motivos:
- problemas de espalda
- hernias discales
- nervios irritados o comprimidos
- dolor que continúa después de una operación
- molestias que siguen tras un golpe, una caída o un accidente
- dolor muscular o de articulaciones que no mejora
Por eso, cuando alguien busca “qué es el dolor crónico” o “por qué me sigue doliendo si ya ha pasado tiempo”, la respuesta no siempre es la misma. Cada caso debe valorarse de manera individual.
¿En qué tipos de dolor crónico puede ayudar la estimulación magnética periférica?
La estimulación magnética periférica no sirve para cualquier dolor, pero sí puede ser útil en algunos casos concretos, sobre todo cuando el dolor tiene relación con los nervios o con el aparato musculoesquelético (músculos, huesos, articulaciones y tendones).
Dolor crónico de espalda
El dolor de espalda que dura en el tiempo puede estar relacionado con sobrecarga, malas posturas o problemas discales. En algunos casos, la estimulación magnética periférica puede ayudar a aliviarlo.
Dolor crónico lumbar
Cuando el dolor en la parte baja de la espalda no mejora, puede afectar mucho a la vida diaria. Esta técnica puede valorarse en casos de dolor lumbar persistente o con irradiación hacia la pierna.
Dolor crónico neuropático
Es un dolor relacionado con nervios irritados o dañados y suele sentirse como quemazón, pinchazos o corriente. La estimulación magnética periférica puede ayudar en algunos casos seleccionados.
Dolor crónico por ciática
La ciática puede provocar dolor que baja desde la espalda hacia la nalga y la pierna. Si se mantiene en el tiempo, esta técnica puede formar parte del tratamiento.
Dolor crónico por nervio atrapado
Cuando un nervio está comprimido, puede aparecer dolor, hormigueo o debilidad. En casos como túnel carpiano o ciertos pinzamientos, esta opción puede ser útil.
Dolor crónico después de una operación
Algunas personas siguen teniendo dolor mucho tiempo después de operarse. Si ese dolor persiste, la estimulación magnética periférica puede valorarse tras estudio médico.
Dolor crónico después de un golpe o un accidente
A veces el dolor continúa incluso después de que la lesión haya cicatrizado. En estos casos, esta técnica puede ayudar como parte de un tratamiento personalizado.
Dolor muscular crónico
Cuando el dolor muscular no desaparece con el tiempo, puede haber una alteración mantenida detrás. La estimulación magnética periférica puede ser útil en algunos casos.
La estimulación magnética periférica es un tratamiento no invasivo que utiliza pulsos magnéticos sobre una zona concreta del cuerpo para actuar sobre nervios y tejidos relacionados con el dolor. Dicho de forma sencilla: se aplica sobre la zona dolorosa o sobre la zona que está provocando el dolor para intentar regular cómo se transmite esa señal al cerebro. No actúa sobre el cerebro, como ocurre en otros tratamientos de neuromodulación, sino sobre el cuerpo: nervios, músculos y otras estructuras implicadas en el dolor.
La sesión se hace con el paciente despierto y relajado. Se coloca una bobina sobre la zona a tratar y esa bobina emite pulsos magnéticos breves. Estos pulsos atraviesan los tejidos y estimulan de forma selectiva el sistema nervioso periférico, es decir, los nervios que recorren el cuerpo fuera del cerebro y la médula. Es un tratamiento:
- no invasivo
- ambulatorio
- bien tolerado en general
- compatible con un plan global de rehabilitación
En muchos casos ni siquiera es necesario quitarse la ropa para realizar la sesión.
Por lo general, es una técnica bien tolerada. Algunas personas notan:
- presión en la zona
- hormigueo
- pequeños espasmos o contracciones musculares
- una molestia leve y pasajera
En algunos casos también puede aparecer dolor de cabeza leve. Por eso, el tratamiento se realiza siempre con control médico y ajustando la intensidad según cada paciente.
No hay un número exacto de sesiones que sirva para todo el mundo. Depende de varios factores:
- el tipo de dolor
- cuánto tiempo lleva presente
- la intensidad
- la causa
- la evolución del paciente
Hay personas que necesitan un enfoque más corto y otras que requieren más sesiones o seguimiento. Lo importante es que el tratamiento se adapta a cada caso.
No siempre. En muchos pacientes no se utiliza como único tratamiento, sino como parte de un abordaje más completo. Puede combinarse con:
- fisioterapia
- ejercicios pautados en casa
- rehabilitación
- seguimiento médico
- otras medidas para mejorar la función y reducir el dolor
El objetivo no es solo que duela menos, sino que la persona pueda moverse mejor y recuperar calidad de vida.
Puede ser un buen momento para pedir valoración si tienes un dolor que:
- dura meses
- no mejora con el tiempo
- vuelve una y otra vez
- te limita para caminar, dormir o trabajar
- apareció después de una operación
- apareció después de una lesión o accidente
- se acompaña de hormigueo, corriente o quemazón
- no ha respondido bien a tratamientos habituales
Sí. Aunque es una técnica segura y bien tolerada, no está indicada para todo el mundo. Por ejemplo, hay que valorar con especial cuidado casos de:
- marcapasos o algunos implantes metálicos
- embarazo
- infecciones en la zona
- epilepsia no controlada
- algunas enfermedades neurológicas activas
Por eso, siempre debe hacerse una valoración médica previa antes de empezar.
Nuestra neurofisioterapeuta Rut Antón te cuenta para qué tipo de dolencias está indicada la EMP
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Una opción a valorar en algunos casos de dolor crónico
El dolor crónico puede tener muchas causas, pero no todos los casos se tratan igual. Cuando hablamos de dolor crónico de espalda, dolor crónico lumbar, dolor crónico neuropático, dolor después de una operación, ciática persistente o dolor por nervio atrapado, la estimulación magnética periférica puede ser una opción útil en algunos pacientes.
En IASC, este tratamiento se aplica dentro de un enfoque personalizado, con valoración médica y seguimiento profesional, para estudiar si realmente puede ayudar en cada caso concreto.

