Unidad de Estimulación Transcraneal por Impulsos (TPS)
Terapia TPS no invasiva que utiliza ondas acústicas focalizadas para estimular la plasticidad cerebral y mejorar las funciones cognitivas.
La Estimulación Transcraneal por Impulsos (TPS), también conocida como Terapia TPS, es una técnica de neuromodulación no invasiva basada en la aplicación de ondas acústicas de ultrasonido focalizadas generadas por el dispositivo NEUROLITH®.
Estas ondas atraviesan el cráneo sin intervención quirúrgica, alcanzando estructuras subcorticales hasta una profundidad de 8 cm.
En el Instituto Andaluz de Salud Cerebral (IASC), la Terapia TPS forma parte de la Unidad de Estimulación Cerebral y se aplica con la tecnología más avanzada, avalada por la evidencia científica, para ofrecer tratamientos seguros, personalizados y ambulatorios.
¿Qué es la Estimulación Transcraneal por Impulsos (TPS)?
La Terapia TPS se basa en el principio de la mecanotransducción, un proceso por el cual los pulsos acústicos provocan reacciones biológicas beneficiosas, como:
- Liberación de óxido nítrico (NO).
- Estimulación de la microcirculación cerebral.
- Activación de factores de crecimiento vascular (VEGF) y del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).
Estos efectos mejoran la perfusión cerebral, estimulan la plasticidad neuronal, la angiogénesis y la regeneración del tejido nervioso.
El dispositivo NEUROLITH® cuenta con certificación europea para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en estadios iniciales o moderados.
Además, diversos estudios científicos han mostrado resultados prometedores en depresión resistente, esclerosis, Parkinson, autismo y ataxias, aunque su uso en estas patologías se considera experimental hasta su aprobación por las agencias internacionales de medicamentos.
¿Cómo se realiza la terapia TPS?
La Estimulación Transcraneal por Impulsos (TPS) se realiza en la privacidad de una consulta médica, sin necesidad de preparación previa, anestesia, sedación ni hospitalización.
Durante la sesión:
1.
El paciente está despierto y relajado, sentado en un sillón confortable.
2.
Percibe las ondas como una ligera sensación de golpeteo en el cuero cabelludo, mientras conversa o se relaja.
3.
Cada sesión dura unos 30 minutos, y el paciente puede retomar su vida normal inmediatamente después.
Los estudios clínicos muestran mejorías progresivas en funciones cognitivas como la memoria, la atención y el lenguaje, tanto en fases iniciales como intermedias del deterioro cognitivo.
También se han observado reducciones significativas en síntomas como ansiedad, agitación, irritabilidad o depresión.
Los efectos beneficiosos pueden mantenerse entre 4 y 12 meses tras el tratamiento.
En casos de buena respuesta, se recomienda un protocolo de mantenimiento con sesiones cada 4–6 semanas.
Indicaciones terapéuticas de la Terapia TPS
La Terapia TPS, mediante el dispositivo NEUROLITH®, está aprobada con certificación europea para el tratamiento de:
- Enfermedad de Alzheimer en estadios iniciales o moderados.
Además, la Estimulación Transcraneal por Impulsos (TPS) ha mostrado resultados prometedores en:
- Depresión resistente.
- Esclerosis
- Parkinson
- Autismo
- Ataxias
*Siempre bajo valoración médica personalizada
Beneficios y resultados esperados
La Terapia TPS representa un avance frente a los tratamientos convencionales de los trastornos neuropsiquiátricos, como la farmacoterapia o la estimulación cognitiva.
Mientras los fármacos pueden producir efectos secundarios y las terapias psicológicas requieren una alta implicación, la Estimulación Transcraneal por Impulsos (TPS) ofrece una alternativa segura, directa y no invasiva, con efectos demostrados sobre el rendimiento cerebral y la calidad de vida.
Entre sus beneficios destacan:
- Acción focal y profunda sobre las áreas cerebrales afectadas.
- Estimulación de la plasticidad neuronal y la regeneración.
- Procedimiento ambulatorio, rápido y bien tolerado.
- Mejoría sostenida de las capacidades cognitivas y emocionales.
Riesgos y contraindicaciones de la terapia TPS
Riesgos frecuentes (leves y transitorios)
- Molestia o presión leve en la zona de aplicación.
- Fatiga leve tras la sesión.
- Ocasionalmente, dolor de cabeza o sensación de mareo.
Efectos secundarios poco frecuentes
- Irritación cutánea por el contacto con el gel.
- Ansiedad o agitación leve.
No se han reportado efectos adversos graves en los estudios clínicos disponibles.
Como en cualquier intervención médica, no puede garantizarse la ausencia total de riesgos.
Contraindicaciones absolutas:
La Terapia TPS no debe aplicarse en los siguientes casos:
- Tumores intracraneales.
- Episodios recientes de epilepsia o convulsiones no controladas.
- Implantes metálicos o electrónicos en el cráneo o cerebro.
- Traumatismos craneales recientes (menos de 3 meses).
- Embarazo (contraindicación relativa; debe valorarse individualmente).
- Patologías cerebrales agudas (hemorragia o infarto cerebral en fase aguda).
**El tratamiento se aplica bajo control médico y supervisión especializada.
Protocolo clínico
El protocolo estándar de Terapia TPS consta de 6 sesiones en 2 semanas, con una frecuencia de 3 sesiones semanales (por ejemplo, lunes, miércoles y viernes).
Tras completar la tanda inicial, y si se observa buena respuesta, se recomienda una sesión de mantenimiento cada 6 semanas.
El número total de sesiones será determinado por el médico responsable tras valoración personalizada del caso.
