La depresión es un trastorno complejo que no se manifiesta ni evoluciona de la misma manera en todas las personas. En muchos casos, la combinación de tratamiento farmacológico, psicoterapia y seguimiento profesional permite reducir los síntomas y recuperar progresivamente la funcionalidad. Sin embargo, hay pacientes que no experimentan una mejoría suficiente pese a haber seguido diferentes tratamientos. Es lo que se conoce como depresión resistente al tratamiento.
RTVE Noticias ha abordado recientemente esta realidad a través de varios testimonios y de la participación del doctor Álvaro Moleón, director médico del Instituto Andaluz de Salud Cerebral (IASC). El reportaje muestra el impacto que puede tener la depresión cuando los tratamientos utilizados inicialmente no consiguen la respuesta esperada y presenta la Estimulación Magnética Transcraneal como una de las alternativas disponibles en determinados casos.
¿Qué es la depresión resistente?
La depresión resistente al tratamiento, también denominada DRT, describe generalmente un episodio de trastorno depresivo mayor que no ha respondido adecuadamente a, al menos, dos tratamientos antidepresivos diferentes administrados con una dosis y una duración suficientes.
No existe, sin embargo, una única definición aceptada universalmente. El concepto puede variar en función de los tratamientos recibidos, el grado de mejoría obtenido y los criterios empleados para evaluar los síntomas.
Un consenso internacional propone considerar depresión resistente cuando se ha producido una reducción mínima de los síntomas después de utilizar al menos dos tratamientos antidepresivos adecuados durante el episodio depresivo actual. También diferencia la falta de respuesta de la respuesta parcial, en la que existe cierta mejoría, pero persisten síntomas clínicamente relevantes.
Por tanto, que un primer antidepresivo no produzca el efecto esperado no significa automáticamente que una persona tenga depresión resistente.
¿Cuántas personas presentan depresión resistente?
La depresión resistente puede afectar hasta aproximadamente un 30 % de los adultos diagnosticados con trastorno depresivo mayor, aunque los porcentajes cambian según la definición empleada y las características de la población estudiada.
Una investigación coordinada por CIBERSAM estimó en España una incidencia media de 0,93 casos por cada 1.000 personas. Esto equivaldría a cerca de 44.000 nuevos casos de depresión resistente cada año.
El mismo estudio relacionó esta forma de depresión con un mayor deterioro de la calidad de vida, más dificultades sociales y laborales, un mayor uso de recursos sanitarios y un incremento del riesgo asociado a la enfermedad.
Falta de respuesta y depresión resistente no son exactamente lo mismo
Antes de concluir que existe una depresión resistente es necesario revisar de manera completa el diagnóstico y los tratamientos realizados.
En algunas ocasiones puede existir una aparente resistencia producida por factores como:
- Una dosis insuficiente del medicamento.
- Una duración demasiado corta del tratamiento.
- La interrupción o toma irregular de la medicación.
- Efectos secundarios que dificultan mantener el tratamiento.
- Un diagnóstico que necesita ser revisado.
- La presencia de trastorno bipolar, ansiedad, trauma, adicciones o un trastorno de personalidad.
- Enfermedades físicas que influyen en el estado de ánimo.
- Consumo de alcohol, cannabis u otras sustancias.
- Problemas graves de sueño.
- Factores personales, familiares, sociales o laborales que mantienen el malestar.
Esta situación se conoce en ocasiones como pseudorresistencia. Su identificación es fundamental porque la estrategia terapéutica puede ser muy diferente.
La valoración debe estudiar no solo la intensidad de los síntomas, sino también la evolución del episodio, el funcionamiento cotidiano, los tratamientos anteriores, la adherencia, las enfermedades concomitantes y el riesgo de autolesión o suicidio.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión resistente?
La depresión resistente no presenta necesariamente síntomas distintos a los de otros episodios depresivos. Su principal característica es la persistencia del cuadro a pesar de haber recibido tratamientos adecuados.
Pueden mantenerse síntomas como:
- Tristeza persistente o sensación de vacío.
- Pérdida de interés o incapacidad para disfrutar.
- Falta de energía y motivación.
- Alteraciones del sueño y del apetito.
- Problemas de atención, concentración o memoria.
- Sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza.
- Aislamiento social.
- Dificultad para estudiar, trabajar o realizar las tareas cotidianas.
- Pensamientos recurrentes relacionados con la muerte o el suicidio.
Cuando aparecen pensamientos suicidas, conductas autolesivas o un deterioro grave del autocuidado, es necesaria una valoración urgente por parte de profesionales especializados.
¿Qué se puede hacer cuando los antidepresivos no funcionan?
La falta de respuesta a los primeros tratamientos no significa que no existan más opciones. El abordaje debe diseñarse de manera individualizada y puede incluir diferentes estrategias.
Revisión y optimización del tratamiento farmacológico
El psiquiatra puede comprobar si la dosis y la duración han sido adecuadas, valorar un cambio de antidepresivo o estudiar una combinación de medicamentos.
Entre las posibilidades se encuentran:
- Ajustar la dosis del tratamiento actual.
- Cambiar a otro antidepresivo de la misma familia.
- Cambiar a un antidepresivo con un mecanismo de acción diferente.
- Combinar el antidepresivo con otro medicamento.
- Utilizar estrategias de potenciación bajo control especializado.
Las combinaciones pueden aumentar los efectos secundarios y no son apropiadas para todas las personas. Nunca se debe modificar, duplicar o retirar una medicación por cuenta propia.
Los antidepresivos no se consideran medicamentos adictivos en el mismo sentido que las benzodiacepinas, pero su retirada brusca puede producir síntomas de discontinuación. Por este motivo, cualquier reducción debe realizarse de manera progresiva y supervisada.
Psicoterapia
La psicoterapia continúa siendo una herramienta importante cuando la respuesta inicial ha sido insuficiente. Dependiendo del caso, puede utilizarse sola o combinada con el tratamiento farmacológico.
La intervención psicológica permite trabajar aspectos como la evitación, la rumiación, la pérdida de actividad, el aislamiento, los acontecimientos traumáticos, las relaciones personales o las estrategias para afrontar el estrés.
También puede ser necesario revisar si el enfoque terapéutico empleado hasta ese momento es el más adecuado para las necesidades de la persona.
Estimulación Magnética Transcraneal
La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es una técnica de neuromodulación no invasiva que utiliza pulsos magnéticos para modular la actividad de determinadas redes cerebrales implicadas en la depresión.
Se realiza mediante una bobina colocada sobre el cuero cabelludo y no requiere cirugía, ingreso hospitalario ni anestesia general. El tratamiento se organiza habitualmente en varias sesiones cuya frecuencia y duración dependen del protocolo indicado.
La evidencia disponible muestra que la EMT repetitiva no presenta grandes problemas de seguridad y que su eficacia a corto plazo es adecuada, aunque la respuesta puede variar de una persona a otra.
Antes de iniciar el tratamiento se realiza una valoración médica para confirmar la indicación, descartar contraindicaciones y seleccionar el protocolo más apropiado. La medicación suele mantenerse inicialmente y cualquier modificación posterior debe ser gradual, personalizada y prescrita por el especialista.
Esketamina intranasal
La esketamina intranasal es otra alternativa autorizada para determinados adultos con trastorno depresivo mayor resistente.
Está indicada, en combinación con un antidepresivo ISRS o IRSN, cuando no se ha obtenido respuesta con al menos dos tratamientos antidepresivos diferentes durante el episodio depresivo moderado o grave actual.
Debe administrarse en un entorno clínico, bajo supervisión sanitaria y con control posterior del paciente. No es un tratamiento domiciliario ni una opción adecuada para todos los casos.
Terapia electroconvulsiva
La terapia electroconvulsiva puede considerarse en depresiones graves cuando otros tratamientos no han funcionado, cuando la persona ha respondido previamente a esta intervención o cuando se necesita una respuesta rápida debido a la gravedad del cuadro.
Su indicación requiere una valoración especializada, información completa sobre beneficios y riesgos y una decisión adaptada a las circunstancias clínicas del paciente.
El Protocolo Sevilla y la personalización de la EMT
El reportaje de RTVE recoge la experiencia de pacientes tratados mediante Estimulación Magnética Transcraneal en el Instituto Andaluz de Salud Cerebral y presenta el trabajo desarrollado por el doctor Álvaro Moleón y su equipo.
Desde IASC se ha desarrollado el denominado Protocolo Sevilla, un protocolo de EMT orientado especialmente a personas en las que coinciden síntomas depresivos y ansiedad.
RTVE relata la evolución de una joven que había pasado por diferentes tratamientos y que, después de recibir EMT, pudo reducir progresivamente parte de su medicación bajo seguimiento profesional, retomar los estudios y recuperar objetivos personales. También recoge el testimonio de otra paciente con una evolución depresiva de larga duración que afirma haber experimentado una mejoría tras el tratamiento.
Estos testimonios ayudan a comprender el impacto humano de la depresión resistente, pero la respuesta de una persona no garantiza el mismo resultado en otros pacientes. La indicación, el protocolo y las expectativas deben establecerse siempre después de una evaluación individual.
La importancia de una psiquiatría personalizada
La depresión resistente no es una enfermedad diferente, sino una categoría clínica basada en la respuesta obtenida con los tratamientos anteriores. Además, engloba situaciones muy diversas.
Dos personas pueden compartir el mismo diagnóstico y, sin embargo, presentar síntomas, factores de riesgo, enfermedades asociadas y respuestas terapéuticas completamente diferentes.
Por eso, el tratamiento debe avanzar hacia una psiquiatría cada vez más personalizada que combine:
- Una revisión rigurosa del diagnóstico.
- La medición periódica de los síntomas.
- El análisis de la respuesta y los efectos secundarios.
- La valoración de la salud física y mental.
- La selección individualizada de tratamientos farmacológicos.
- La psicoterapia.
- Las técnicas de neuromodulación cuando estén indicadas.
- El seguimiento y la prevención de recaídas.
La depresión resistente puede tratarse
El término “resistente” puede generar desesperanza, pero no significa que la depresión sea incurable ni que se hayan agotado todas las posibilidades.
Significa que es necesario revisar el caso, confirmar que los tratamientos anteriores fueron adecuados y estudiar nuevas estrategias. La combinación de una valoración especializada, psicoterapia, tratamientos farmacológicos y técnicas como la EMT o la esketamina permite ampliar las opciones disponibles.
En el Instituto Andaluz de Salud Cerebral, cada caso se estudia individualmente para determinar qué intervención puede ser más adecuada según el diagnóstico, la evolución, los tratamientos anteriores y las necesidades de la persona.
Si los síntomas depresivos persisten pese a haber seguido diferentes tratamientos, solicitar una valoración especializada puede ser el primer paso para revisar el diagnóstico y conocer otras alternativas terapéuticas.
Preguntas frecuentes sobre la depresión resistente
¿Cuándo se considera que una depresión es resistente?
Generalmente, cuando no se obtiene una respuesta suficiente después de al menos dos tratamientos antidepresivos diferentes utilizados con una dosis, duración y adherencia adecuadas durante el episodio actual.
¿Que un antidepresivo no funcione significa que tengo depresión resistente?
No. La falta de respuesta a un primer tratamiento es relativamente frecuente. Antes de hablar de depresión resistente deben revisarse la dosis, la duración, la adherencia, el diagnóstico y otros factores que puedan influir.
¿La depresión resistente tiene cura?
Puede mejorar y alcanzar la remisión, aunque en algunos casos el proceso requiere probar diferentes estrategias y mantener un seguimiento prolongado. El término “resistente” no significa que no existan más tratamientos.
¿La EMT sustituye a la medicación?
No necesariamente. La EMT puede utilizarse junto con el tratamiento farmacológico. La medicación no debe reducirse ni retirarse al comenzar la EMT salvo indicación expresa del psiquiatra.
¿La Estimulación Magnética Transcraneal requiere anestesia?
No. Es una técnica no invasiva y ambulatoria que, a diferencia de la terapia electroconvulsiva, no requiere anestesia general.
¿Quién puede recibir un tratamiento para la depresión resistente?
La indicación debe establecerla un profesional especializado después de valorar el diagnóstico, la gravedad, los tratamientos anteriores, las posibles contraindicaciones y las necesidades particulares del paciente.

